Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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miércoles, 26 de agosto de 2009

TRISTE ADAGIO PARA SABOREARLO

Triste Adagio para saborear-lo:
***
Recomponiendo el puzzle con tornillos
y mascando tabaco indio de tolerancia,
saludo al sol como si fuera la vida eterna
y silencio a dedo índice las ganas.
***
El rumor de un vacío entorpece
las ansias de llegar hasta el extremo
y la ceguera del reflejo impide mirar
para ver que la lejanía es horizonte que está cerca de mi mano.
***
Violines de costillas escondidos bajo mi alma,
lloran punzantes la piel no tomada
y con el arco desafinan melodías de nostalgia
abandonada con salitre en mis raices, la rabia.
***
Formamos caminos "antipersona"
que sucumben a la dejadez de un destino sin luchar.
En el regazo de la vida, acunando el deseo de vivirla
despacio y deprisa, con cautela y con locura,
borramos a borracheras las penas escondidas.

1 comentario:

Adolfo Payés dijo...

Es una adagio triste. pero que los has escrito musicalmente hermoso..

Un placer pasar siempre a leerte

Saludos fraternos
Un abrazo


MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE