Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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domingo, 23 de agosto de 2009

¿La carne es débil?


Debilidad.
Deleite de algunos,
y compleja arquitectura
del momento esclavo de la caida,
que nos hace sumisos a otros.

Soy débil.
Me muestro débil.
Y mi muro, fortaleza medieval,
se ve bombardeado por mi misma,
desintegrando un espejo que me pisa.

Fortaleza.
Soy fuerte ante el daño,
pero no tengo escudo que protega
este cuerpo envuelto sin piel y sensible
a todo apunte que decida escribir sobre él.

Caigo.
Caida barata de tacón partido,
por calles que se hunden en infiernos de humo.

Lo sé:
La carne, es débil...
y yo soy débil hasta el suspiro,
caigo con o sin tacón,
y los velos de la cordura me enredan
en el humo que pasea por las calles arteriales
del corazón.

Lo sé:
La carne,
La carne, es débil...

2 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Me gustó como has escrito el poema.. desde el inicio, me quedo con el deseo de sentir tus versos,..


Un abrazo siempre
Saludos fraternos.

Que tengas una hermosa semana

La sonrisa de Hiperión dijo...

La carne es muy débil, tanto que se quiebra antes las hormonas alborotadas del otro...

Saludos y un beso!


MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE