Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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martes, 28 de abril de 2009

Dicen, digo, es.

Dicen, que la pena,
hace de nosotros almas heridas
que las heridas
nos dan latigazos de dolor
Dicen, que lloramos
y se llora en todas las vidas
y que las vidas se viven una sola vez...

Pero tantas cosas dicen...

Yo hoy digo, sin decir nada,
porque nada hayo interesante,
más que un tormento que me emborracha
y me ahoga de una manera punzante

...que duele. Duele. Cuanto duele.
Y es sencillo describir, pues como flor marchita...
como flor marchita está mi alma.

Pero tantas cosas digo...

Mis ojos pesan más que mis pies al caminar
una maleta llena de piedras arrastro
unas piedras que no me sirven para nada...
Sigo un rumbo desconocido sin pensar
y sin saber a donde voy, voy cargada.

Y lloro. Lloro. Cuanto lloro.
Lloro al verme las manos atadas.
Lloro porque afónica de gritar está mi garganta.
La importencia me abruma, y mis ojos
que me pican, pesan y duelen y hablan.

Aprieto mis labios con fuerza,
hasta dejar mi boca morada,
y mis gemidos internos se agolpan
deseosos de salir, en un grito espantoso
detenido en el nudo de mi garganta.

Y pienso sin pensar,
y ya no pienso nada.
Y siento sin saber
Y siento...
Y dicen y digo, y hacen y hago
y al final...
Sólo el tiempo calmará,
el dolor de mi sufrida alma

MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE