Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

Todos los derechos Reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual

miércoles, 29 de julio de 2009

DULCE CALIENTE AMOR

DULCE.

Tan DULCE que desgarras suavemente
una madeja de lana para hacerla hilo sobre mi.

Tan DULCE que te sueño de puntillas
y como aire te respiro acariciando mis mejillas.

CALIENTE.
Suavemente CALIENTE ese calor de refugio,
DULCE calor que me atrapa en su tela de caza.
Caliente como derramar sobre mi piel
un vaso de agua tibia con hierbas... el calor me envuelve
AMOR.
Cuando sientes que es suficiente,
cuando no se puede amar más
el AMOR despierta más fuerte...
DULCE... dulce helado CALIENTE del AMOR,
que se derrite resbalando por mis entrañas
de araña que te atrapan con sus garras
para comerte suavemente trocitos de alma.



1 comentario:

Adolfo Payés dijo...

Me gusto lo cálido de tus versos..
Me los quedo

Saludos fraternos
Un abrazo
Buena semana


MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE