Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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martes, 12 de abril de 2011

Felicidad medicada, personalidad anulada





El Gigante, también llamado El Coloso (estampa suelta, 1814-1818). Grabado a la aguatinta bruñida de Francisco de Goya




El dolor, ahora,
se medica.

Si por no saber,
si por no sentir,
si por no luchar,
nuestra fácil alternativa
va a ser drogarnos,
pregunto, si eso
¿NO ES APRENDER
A "MORIR" sin morirse?


El dolor, ahora,
se trata.

Por la mañana,
un gramo,
al medio día,
nada de café,
por la noche,
una pastilla para dormir,
y si no es suficiente,
aumentamos la dosis,
pero mantenemos
el estrés.

Si no te quieren,
te tomas una pastilla.
Si no te quieres,
te tomas otra.
Si tu cuerpo no responde,
la de color azul.

Qué mundo más fácil
hemos construido,
y me pregunto,
si todo es tan sencillo,
¿porqué soñamos
con volver a ser niños,
y seguimos
teniendo pesadillas
en la noche?

Que me lleven los demonios,
si no me lleva el amor,
pero NO alteréis
el sentido de mi locura.

4 comentarios:

David dijo...

No alterar el Sentido de la Locura... GENIAL!!!

Yo me apunto (si puedo claro)

Besos naturales

Teyalmendras dijo...

Nos vamos acomodando a estados de animo artificiales... atrofiando el verdadero sentido de la vida...
Grade tu texto.
Saludps ;)

acróbata dijo...

Al final hasta sacarán una pastilla para vivir sin vida y morir sin muerte....

Nadie dijo que la vida siempre tenía que saber a gloria, pero sin duda, es mejor paladear todo lo que nos depare que pasar por ella con la boca cerrada.

Siempre grandes tue versos...

Besos.

Ana dijo...

Tristemente es así, tambien se medica el dolor, la soledad, la ausencia, la melancolía, yo tampoco quiero pastillas para no soñar, prefiero vivir el dolor de la locura..

Estupendo como siempre Mayte, un beso enorme


MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE