Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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lunes, 15 de febrero de 2010

Recuerdos de niñez...

Camino con olor a monte,
rodeado de blancas palomas
dibujando calidos hogares.

Pisando la tierra entre polvo,
polvo levantado entre andares
dirigidos a las faenas del campo.

Flores que saludan la fachada,
olor a balcón de colores y tiesto mojado,
con la música de la fuente, y el agua.

Dirigíamos nuestros brincos,
perfumados de harina y pan recién hecho,
por la calle sin asfalto, hacia el molino viejo.

Y con el cantaro, al ganadero,
esperando de su vaca, leche arómatica,
espesa, caliente, y muy blanca...

- Buenos días tenga usted
- Qué guapa está su muchacha
¿A qué quiere que le ayude?... o...
¿Qué quiere que le haga...?

Se conozcan o no,
el saludo entre las buenas gentes
nunca falta...

Recuerdos de  niñez...
cambio pepinos por pimientos,
la vecina me dió manteca,
y yo a ella, cuatro huevos.

Recuerdos de niñez...
perdida entre los matorrales
al morir la primavera,
arrancando las vainas de los habales,
y con el perfume en mis manos,
a hierba fresca...

MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE