Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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domingo, 13 de noviembre de 2011

Paz






¡Tengo una extraña paz!

Creí que
solo podría alcanzarla
a las puertas de la muerte.

Yo, los vi,
a todos aquellos que se despedían
con los ojos ya sin brillo,
ciegos de vida,
levantando suavemente los dedos
arrastrados de su mano,
y decir en silencio:
¡dejadme marchar!


Y ahora,
¡Tengo una extraña paz!

Tan poco espero del nuevo día,
tan grande me parece un beso,
que ahora,
que no es ayer,
que no será mañana,
que no será ni instante
el momento que está ocurriendo:

¡Tengo una extraña paz!

4 comentarios:

Karla dijo...

Jo, increíble.
¿Es tuyo de verdad? Escribes maravillosamente, lo transmites todo con tus palabras... De verdad, me encanta tu estilo.
Es bonito esperar tan poco del nuevo día y sentir tan inmenso un beso:)
Repito, me ha encantado:)

Teyalmendras dijo...

Este momento extraño y difuso en el que todo acaba y a la vez comienza... sin duda eso es paz, calma trascendente.

Letras y vertigo en tu entrada, un gusto leerte.

Saludos almendrados ;)

Ana dijo...

Reconozco esta extraña paz.....

Es un poema estupendo

un beso preciosa

Espinar dijo...

Que mucho da a pensar esa paz. Para mi esa paz viene con el conocimiento de un camino ya recorrido o esperando la tormenta. sea como sea, te deseo que la paz ilumine tus dias.


MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE