Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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lunes, 7 de noviembre de 2011

Lo que nos queda

 
Hubo un lugar 
que fue para nosotros.
 
***

Ahora, 
sólo la luna es el espacio virgen 
sobre el que podríamos bailar 
sin que la gravedad 
aplastase las vértebras contra el fuego.
 

1 comentario:

KENIT dijo...

No descubro si el grito es de placer, si fuera así, me agrada mucho.
Un abrazo.


MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE