Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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lunes, 19 de septiembre de 2011

Y ahora que pienso.

No fue tan cruel aquel insulto,
ni el grito, ni el golpe,
ni la amenaza que me empujó hacia atrás
tantas veces que olvidé contarlas.

Cruel, cruel, cruel,
fue el silencio gangrenoso
que destapó la culata de mi cerebro,
anulando la voluntad, si alguna vez la tuve,
de buscar otro camino.

No fue tan cruel el grillete,
ni la caja que me guardaba "al vacío",
ni la falta de caricia
en una piel atormentada.

Cruel, cruel, cruel,
fue el día del despertar,
y descubrir que había sido
una bella durmiente más
de un cuento que no era el mío.

¿Qué hago ahora,
con los años atascados
en la expresión de mi sonrisa?

... Y he pensado, ahora que pienso,
que solo puedo comerme de dos en dos
cada uno de mis días,
y suplicar mi propia clemencia...

(Mayte Albores)



Imagen: "A tree of her" de Ehsan S. Azzuz

4 comentarios:

Teyalmendras dijo...

Uffffffff tan duro como un golpe en el cogote.
Tienes palabras en la chistera.

Un saludo ;)

El Éxodo dijo...

El silencio -y el aislamiento que engendra- es el último confín de la tortura, el más acerbo de los calvarios.

Saludos.

La profecía del silencio dijo...

¡Cómo me gusta! Sencilla, elegante y a la vez contundente. Genial.
Besos artista.

Ramón María dijo...

Una triste realidad, la situación de muchas, de tantas mujeres; y hombres también.

Bellos y tristes versos, con un haz de esperanza final.


MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE