Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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lunes, 26 de julio de 2010

De la nada, el todo...

No tengo barco
y no soy pirata.

No tengo tierra.

No tengo pies
que dejen huella.

Ni tengo tiempo,
ni tengo nada...

Ni mis siete vidas
por ser felina,
ni el ronroneo
de una gata.

Que tengo sed,
y no tengo agua,
que tengo hambre,
y no tengo boca,
que tengo dientes
y no sé morder...

Que tengo vuelo,
y no tengo plumas,
que tengo ojos,
y no puedo ver.

Que tengo sin tener,
y grito, y grito,
y grito desesperada...
¡me ahogo!
que tengo aire y no me entra,
que mis pulmones se cierran...

Que hasta mil soles harían sombra,
mientras mis ventanas
no estén abiertas...

Como un recién nacido,
suceptible,
fuerte pero indefensa,
con ganas y dispuesta,
pero perdida,
necesitada...
dependiente...
y mi moral,
en el abismo absoluto,
encarcelada entre la necesidad,
y la voluntad...

Y culpa,
de no saber,
de no poder,
de tener y no tener...

De la nada,
el todo...
Del todo,
espacios vacios,
esperando...
existencias,
sueños,
anhelos...


Y aquí,
en el confín
de un alma rota...
que rehace el origen
de un mundo
que reposa en
las manos de deseo...

MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE