Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

Todos los derechos Reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual

domingo, 24 de marzo de 2013

Algunos  hablan de  sexo desde su represión y necesidad;
otros, sin embargo, hablan desde la más fiel libertad, desde la naturalidad con la que hemos sido paridos.
El mundo se sorprendería sabiendo que la mayoría está en el primer bando o cabalgando sin definición entre ambos lados.

Pocos, realmente, son fieles a la naturaleza: somos el fruto de la doctrina siendo la sociedad la que nos pone las pilas, al fin y al cabo, de nuestro mando (aunque luego nosotros seamos los que decidimos que botón pulsar).

MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE