Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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viernes, 6 de julio de 2012

Valor

La acidez de estómago
ha subido a la boca y
almidona las palabras
en un papel del que no
se sabe si tiene escrito,
o en blanco, más valor.

Nunca debió dejar
de respirar un árbol
para recoger la angustia
de una pasión que sólo
desgarra sustantivos en
nombre de amores pasados.

Pero ya me ves
destrozando la naturaleza
en mi destrozo, y sonrío
sin saber qué me hace
tanta gracia. Y te nombran
mis venas al galope
haciendo compás
con un corazón que dice
que sólo tú, tú, sólo tú
fuiste sueño y realidad,
y ahora, aquel árbol,
el resto del mundo, yo...
sólo somos
reflejo de las batallas
que se asoman en una pupila
que no podemos esconder.



(Del poemario "El amor y otros cloroformos")


MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE