Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

Todos los derechos Reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual

martes, 24 de julio de 2012




Mira cómo supura la piel

de una mujer abandonada

en el vómito del fracaso.



Nací con todas las oportunidades

que da una botella de whisky

al lado de una cuna sin barrotes.



Me desvirgué por unos euros

y cuatro condones, en el barrio de

las drogas y los embarazos prematuros.



Huelo a fémina y rechazo, al

sangrante desespero de una

mujer de treinta, que tiene

el cuerpo lleno de golpes de mula.



Ellos, me miran, piensan

que podría abrir la puerta

a otro lugar, pero

¿cómo sale un vivo de una caja

de muerto sellada en una tumba?



Ellos, sólo miran. No saben

que la vida da muchas vueltas.


(Del poemario "El amor y otros cloroformos" - Mayte Albores)


















ALGUNOS SÓLO SABEN DECIR: ¡Qué se jodan!







OTROS SABEN LUCHAR CON UN "A la mierda"

2 comentarios:

acróbata dijo...

Unos dan la cara y dicen lo que sienten desde el estrado y acierten o yerren apechugan con la verdad por delante...¿Otros?, otros no merecen ni comentario.

Tus letras como siempre vivas.

Besos Mayte.

Mariano Crespo dijo...

Duro como el calendario de gasolinera de la realidad.
Pero me llega lo que escribes, Mayte. Me llega y deja poso.
Yo dejo un beso.


MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE