Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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domingo, 4 de marzo de 2012

A Fernando Polavieja, de Mayte Albores

Pierdes la vida en un suspiro,
luego, no hay vida que te permita recuperarla.

Tan rápido es el aliento
como agónico encontrar el aire que se escapa.

Rezas por el miedo del viento, ese sonido
en el que te reconvertirás al frote de las ramas.

Las raíces y la tierra, esperan,
en tiempos largos donde nosotros
SOMOS MENOS QUE NADA.

A Fernando Polavieja de Mayte Albores

(nadie es lo suficientemente importante, pero todos somos tan suficientes como para dejar huella: GRACIAS y puntos de estela)


MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE