Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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domingo, 22 de mayo de 2011

Nacer, sentir y eternidad!

I. ELLA

Hubo una mujer,
a la que la vida le dolía tanto
como un parto sin descanso.

Sus instintos,
no abandonaron ni la sonrisa,
ni el amor nacido de la necesidad
de ser amada.

Pero cuantos más corazones
pintaban su piel de mimos,
más dolor la consumía por dentro
en un mundo incomprensible.


II. ELLO

Y tan cansada de sangrar silencios,
se asfixiaban sus ganas de vivir
promesas de sueños por cumplir.

Con los pulmones, más que de aire,
llenos de sombras,

y la cicatriz de su humanidad,
sentía la desdicha de no saber
cuál era su dirección.

Esa "ninfomanía"  vampírica
de absorver "te quieros",
la obligaba a prostituir la cortesía
que debía tener para sí misma.

Impulsos sin domesticar
que querían negar la cárcel
de su cuerpo,
y de ese mundo
que sentía ajeno.


III. LA UNIÓN Y ELCAMINO

Con las manos agrietadas
del trabajo de abrirlas
para mendigar el cariño
que así misma no se procesaba;
y con las manos entumecidas
de tenderlas a la pena del prójimo;

sabía que el dolor y la sonrisa,
eran una misma carta usada
en diferentes juegos.

Y sintió la necesidad
de hablar con un Dios,
de dejar de blasflemar
a las profundidades del alma,
de volver a la única misión
que recuerda de su llegada:
AMAR SIN CONDICIÓN,
para dejar de suplicar el ser amada,
porque
¿qué mejor manera, sino,
de disfrutar del amor?

MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE