Mayte Albores

Normalmente lo que escribo lo tengo en la cabeza, en los ojos, en la piel, en el cuerpo... no necesito pensar...

¡Lo que escribo soy yo hecho palabra!



El fuego se apaga con sed.
Al final todo será un mismo infierno que aprendemos a amar ¿será, eso, la felicidad?


Aprieto los labios
con la fuerza
de dejar
mi boca morada.

Los gemidos, internos,
se agolpan al deseo de salir
en un grito espantoso detenido
en nudo
de garganta.

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domingo, 14 de noviembre de 2010

El canto Celta

http://www.youtube.com/watch?v=B-aOYsrymJM&feature=related



En el ocaso del sentimiento,
el druida,
inmerso en el bosque,
rescatará una vida de amaneceres.

La roca se tiñe de sombra,
bajo el canto de la rama del árbol,
y el pensamiento, que se dispersa,
volverá hacia el camino de las estrellas,
para traer nuevos mensajes
con toda la luz que nos falta.

Las gotas de rocío cuelgan
desde los techos fríos del miedo,
y el temblor calienta de esperanza
nuestro cuerpo...

Los dioses escuchan,
nuestros gritos bastardos,
pretenciosos de una herencia
confundible con el caos.

Somos bardos mensajeros,
y con el movimiento cantamos
"nada ha cambiado",
salvo una modernidad que nos consume.

Y el druida,
que sólo quiere ahogarse en la bruma
y escribir sobre el árbol,
ha perdido la visión,
entre el humo de la ciudad
y las prisas de un "teclado".


MÁS PUTA QUE NUNCA:
UN ALMA SE VENDE
POR SENTIR UN ESCALOFRÍO
INDESCRIPTIBLE